vie 22a. Ordinario año Par (Id=595)

Antífona de entrada

Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Señor, que tu amor incansable cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, ya que sólo en ti han puesto su esperanza.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El Señor pondrá al descubierto las intenciones del corazón

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
4, 1-5

Hermanos: Procuren que la gente nos considere como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
Ahora bien, lo que se busca en un administrador es que sea fiel. Por eso, lo que menos me preocupa es que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo me juzgo. Es cierto que mi conciencia no me reprocha nada; pero no por eso he sido declarado inocente; el Señor es quien habrá de juzgarme.
Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo, esperen que venga el Señor. El sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y pondrá al descubierto las intenciones del corazón; entonces dará a cada uno la alabanza que merezca.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 36

La salvación del justo es el Señor.

Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra. Busca en él tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas.
La salvación del justo es el Señor.

Pon tu vida en las manos del Señor, en él confía, y hará que tu virtud y tus derechos brillen igual que el sol de mediodía.
La salvación del justo es el Señor.

Apártate del mal, practica el bien y tendrás una casa eternamente; porque el Señor ama la justicia y vela por sus fieles; en cambio, a los injustos los borrará de la tierra para siempre.
La salvación del justo es el Señor.

La salvación del justo es el Señor; en la tribulación él es su amparo. A quien en él confía, Dios lo salva de los malvados.
La salvación del justo es el Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya.

Evangelio

Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces ayunarán

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
5, 33-39

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:
"¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?"
Jesús les contestó:
"¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces ayunarán".
Les dijo también una parábola:
"Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se echan a perder.
El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres.
Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: El añejo es mejor".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Señor, Dios nuestro, que nos has dado este pan y este vino para reparar nuestras fuerzas, conviértelos para nosotros en sacramento de vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La salvación por Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, lo redimiste por tu misericordia, por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Demos gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace por su pueblo; porque da de beber a los sedientos y da de comer a los hambrientos.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, tú que has querido hacernos participar de un mismo pan y de un mismo cáliz; concédenos vivir de tal manera unidos en Cristo, que nuestro trabajo sea eficaz para la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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